¡Eeeh, pibes! Donald Trump volvió a salir con toda la soberbia en un video que se viralizó: afirmó orgulloso que Estados Unidos puede destruir o embargar cualquier país del mundo que se le antoje. Lo dijo sin filtro, con el tono del que se siente dueño del planeta, y el reel lo muestra en plan “sobre aviso no hay engaño”.
El quilombo arranca con la ironía más grande que un portaaviones: el mismo Trump que promete “América First” y que ahora es socio estratégico de Milei, sale recordándole al mundo que tiene el botón rojo y la billetera para fundir a cualquiera. Mientras tanto, Argentina se alinea fuerte con él y con Israel, festejando la amistad.
El golpe pega en lo geopolítico y en el ego nacional: este tipo de declaraciones suenan a amenaza directa para cualquiera que no baile al ritmo yankee. En un mundo con tensiones en Medio Oriente, China y Rusia mirando de reojo, Trump lo dice clarito: “Si quiero, te borro del mapa o te dejo sin un mango”.
Yo, que vi más bravatas de presidentes que partidos de la Selección, te digo la posta: Trump siempre fue así –habla como mafioso de película–, pero cuando lo dice el hombre más poderoso del planeta, no es chiste. Equilibrio piola: sirve para marcar territorio y negociar desde arriba, pero también genera miedo y rechazo. Para Argentina, que busca dólares e inversiones yankis, este “amigo” puede ser muy útil… o muy peligroso si en algún momento no le bailamos el agua como quiere.
¿Creés que Trump lo dice en serio o es puro chamuyo para negociar desde arriba?
¿Esta alianza con Trump nos beneficia o nos pone en la mira de medio mundo?
Contame tu visión, pibe: ¿te gusta este estilo de “poder total” o te da miedo?

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