¡Eeeh, pibes! Manuel Adorni, jefe de Gabinete, volvió a la conferencia de prensa después de casi dos meses de silencio (más que nosotros que estuvimos de farra pero ahora volvemos por todo) y se mandó una defensa marca registrada: “No tengo nada que esconder. Con mi dinero hago lo que quiero”. En plena tormenta por viajes privados a Punta del Este (pagados en parte por un periodista, con costo de 8 mil dólares), la esposa viajando en el avión presidencial a Nueva York, una casa en el country Indio Cuá a nombre de la mujer que no figura declarada y denuncias por enriquecimiento ilícito, malversación y cohecho. Dijo que todo su patrimonio lo armó en 25 años de laburo privado, que “está todo impecable” y que no puede dar detalles porque hay causas judiciales en marcha (Lijo y Servini). Cerró atacando a la prensa y a la oposición: “Viven inventando cualquier cosa, es una operación política y mediática”.
El quilombo arranca con la ironía más grande que un country sin declarar: el vocero del “no roben” y la “vara alta en transparencia” termina explicando por qué su señora voló en el Tango 01 y por qué un periodista le pagó parte del viaje a Punta del Este. Mientras, los sueldos de ministros siguen congelados (dice él) y el Gobierno mantiene “nunca un estándar tan alto”.
El golpe pega en lo político y en la credibilidad: rumores de renuncia que él mismo tuvo que desmentir, nombres como Pettovello, Menem o Ramírez circulando como posibles reemplazos, y denuncias judiciales que ya corren. Adorni intentó retomar la agenda con reuniones ministeriales, pero la conferencia duró poco y terminó abrupta, dejando más preguntas que respuestas.
Yo, que vi más conferencias de prensa que choripanes en la 9 de Julio, te digo la posta: Adorni se bancó el embate con la frase más berreta del año (“con mi plata hago lo que quiero”), pero en un gobierno que vende “transparencia total” esto huele a doble vara. Equilibrio piola: si todo está declarado y es plata privada, que lo demuestre con papeles; si no, el “operación política” suena a excusa clásica. Por ahora, Milei lo banca, pero el bardo recién arranca.
¿Creés que Adorni está limpio o esto es otro caso de “do ut des” con plata ajena? ¿Milei lo banca hasta el final o lo tira por la borda cuando apriete la justicia? Contame tu visión, pibe: ¿“con mi plata hago lo que quiero” es defensa piola o chamuyo de rico?

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